| Historia | ||||
Participa en la investigación sobre la historia de Orcasitas La Universidad de Tel Aviv (Israel) está interesada en la historia del movimiento vecinal de Orcasitas, muchos de los problemas en dicha ciudad son los mismos que los nuestros, unos problemas que solo a través de la unión de los vecinos pueden solucionarse. Orcasitas es un barrio que no solo posee una tradición de lucha vecinal, sino que tal tradición está viva y puede servir de modelo para experiencias en otros lugares. Por ello esta universidad ha financiado un trabajo de investigación sobre nuestro barrio, su pasado y su presente. La historiadora Anabel Ofer se encuentra en Madrid para realizar dicho estudio; desde la Asociación le prestaremos todo el apoyo que podamos, pero tú también puedes colaborar, seguro que tienes algo que contar o algo que aportar (fotografías, documentos, recortes de prensa, etc.); para ello puedes ponerte en contacto con Anabel o con la oficina de la Asociación. Anabel Ofer: oferinbal@hotmail.com Oficina: Asociación de Vecinos de Orcasitas
Orcasitas, del barro al barrio y juntos hasta donde queramos (Extraído del libro “Orcasitas, primer pacto ciudadano”) POBLADORES DEL BARRO Llegaron de los campos de Toledo, Extremadura, Andalucía... La tierra no les daba para vivir y tuvieron que emigrar para “buscarse la vida”. Algunos huían de la represión tras la guerra civil, buscando un nuevo lugar en el que comenzar. Todos tenían un denominador común: trataban de sobrevivir en los tiempos del hambre. Venir a Madrid era una aventura en busca de la “tierra de las oportunidades” similar al “sueño americano” en versión cañí. Vinieron en camiones, por carreteras polvorientas y llenas de baches. En el equipaje se traían parte de su vida anterior en forma de trastos y enseres. No faltaban las gallinas que daban al viaje una animación peculiar. En esta búsqueda de una vida más digna Orcasitas era zona de paso, la penúltima estación antes de llegar a la gran ciudad. Aunque muchos, la mayoría, terminaron quedándose aquí. Al llegar a Madrid, quienes venían a Orcasitas tenían una cita en las “Bodegas Consuegra”. Éstas eran el centro neurálgico del barrio, un lugar al que acudía todo el mundo para hacer contactos, reencontrarse con los paisanos del pueblo y que éstos les ayudasen a dar los primeros pasos en la ciudad. Tiempos de pensiones y estufas de carbón desesperantes. Tiempos en los que las primeras lluvias formaban un barro que provocaba maldiciones y lamentos: “maldito el primero que vino a Orcasitas, que no hay más que barrio”, dijo alguna buena mujer. Aguadores y cántaros de agua, basureros en cada descampado, orinales en cada casa, escasez y falta de espacio hasta para dormir. Era una época en la que había que pedir permiso a Sanidad, además de pagarle al funcionario de turno unas dádivas y que diera permiso para instalar en casa un water sin disponer siquiera de alcantarillado. Tiempos de miedo a la piqueta. En cualquier momento podían tirarles la habitación que habían construido con nocturnidad y la alevosía de atreverse a buscar un poco de dignidad. Por aquel entonces incluso traían a los presos políticos para tirar las casas. Una más de las paradojas provocadas por la terrible dictadura. Con la llegada de las gentes del campo, la ciudad iba ensanchando y poco a poco superaba silenciosamente los límites establecidos por los cuarteles militares. Allá por 1956 Por aquel entonces Orcasitas pertenecía al pueblo de Villaverde. Tenía una pequeña escuela, la de Don Ramón “el loco”, a quien se tenía por hombre cultivado y que acabó en un manicomio. Por su escuela, que era también su casa, pasaron muchos niños de Orcasitas. Don Ramón tenía una letra preciosa. Los Domingos iba por los bares con Tomasín con la honrosa intención de reclutar niños para su escuela. El sistema era simple, marketing directo: Tomasín recitaba los ríos de España cuando Don Ramón se lo decía, tras lo cual los lugareños admirados, enviaban a sus hijos a la escuela para que los aprendieran también. Al igual que Don Ramón en Meseta hubo un Don Alejandro en lo que sería el actual Poblado. Maestros, de barrio, con mucha voluntad y pocos medios. La vida cotidiana era dura. Los padres iban a trabajar andando hasta Legazpi o a Isabelita Usera para coger el tranvía. En pleno invierno y caminando por la vía del tren para no pisar charcos, comenzaba cada mañana una dura jornada de trabajo que terminaba cuando caía el sol. Al final del día muchos frecuentaban los bares del barrio, auténticos hervideros llenos de vida. Las Bodegas Consuegra, el Bar Casablanca, el Bar de Ambrosio, Mientras, las madres se ocupaban de la casa y los hijos. Era un trabajo duro, pues había que ir a por agua a los tanques, lavar la ropa, remendar descosidos, y hacer el cocido diario con más “gabrieles” que “pringá”, que era la comida habitual. Los huevos fritos con patatas y el pollo asado quedaban para los días de fiesta. Las mujeres mantenían y cuidaban la familia. Esas mujeres fueron decisivas para que el barrio saliera adelante. Con el tiempo tomarían un protagonismo acorde con sus méritos; pero esa es otra historia que algún día deberá ser contada. La radio era una de las ilusiones de aquel entonces: “cuando sentemos el ato tendremos radio”, decía la madre del pequeño Félix López-Rey, que más tarde lideraría el movimiento vecinal más interesante de cuantos habrían de acontecer en la llamada “Transición Política”. Cuando por fin pudieron comprarse una Tersicore la radio entró a formar parte de sus vidas y, con gran expectación, escucharon a Bobby Deglané, “Matilde Perico y Periquín” e incluso al hijo del señor Antonio el sereno, que un día fue al concurso “Vale todo”; también “Los Formidables”, que acabaron dedicando un programa a Orcasitas. La vida de Orcasitas transcurría apaciblemente, como en un pueblo. La hora de la siesta servía para que las madres salieran a la puerta de las casas para hacer encaje de bolillos mientras conversaban sentadas en una silla de esparto. Los Domingos eran para descansar y disfrutar. El “Cine Baile”, que estaba en La vida de los más pequeños discurría con alegría. Jugaban en las Praderas del Pradolongo y ensuciaban sus pantalones de la semana. El actual parque era un bello paraje por el que discurría un arroyo, aunque siempre estaba lleno de ratas. Los chavales de Orcasitas hacían grandes batallas a pedradas con los de Usera. Acudían a misa todos los Domingos y se sacaban unas perras recogiendo huesos o balines de la guerra civil para luego venderlos. En las inmediaciones del “Cine Baile” se juntaban para intercambiar tebeos del Capitán Trueno y novelas de Corín Tellado. Otro trabajillo de los niños consistía en acompañar a sus hermanas mayores al autobús cuando éstas iban a Madrid. Les llevaban los zapatos para que no se mancharan de barro. Cuando llegaban a la parada se quitaban las botas de agua y se ponían los zapatos para estar guapas y limpias de cascarrios (barro) en la ciudad. Los niños retornaban a casa con las botas de agua y a cambio recibían una propinilla. Ir a Madrid era toda una odisea. Había que coger una Camioneta de “ Todos tendemos a endulzar los recuerdos. La vida está plagada de momentos felices aún en las peores condiciones, pero es necesario decir que las casi 2500 familias que poblaron Pradolongo y Meseta en los años cincuenta y primeros sesenta, pasaron grandes precariedades y tuvieron unas condiciones de vida extremas, con falta de agua, electricidad y sin unas condiciones mínimas para la higiene básica. Fueron muchos los que murieron a causa de que las ambulancias no llegaran o embarrancaran en
El nacimiento de A comienzos de 1970 nos encontramos con una Orcasitas donde ya estaba construido el Poblado Dirigido, mientras que Orcasur se componía del Poblado mínimo, el de Absorción y Santa María Reina. En la zona de Meseta y Pradolongo no existía ninguna calle con asfalto, hormigón o aceras. La iluminación únicamente consistía en alguna farola pinchada en los postes de la luz. La instalación de fuentes supuso una mejora muy importante, sobre todo para las mujeres, que ya no tenían que ir al tanque a esperar la cola del agua, en la que a menudo se montaban trifulcas cuando alguien se colaba. Se vivía en las postrimerías de una dictadura asentada que impedía la libertad de opinión. Cualquier denuncia pública suscitaba polémicas y miedo a las consecuencias. Eso mismo sucedió en el barrio cuando el joven Félix López-Rey realizó de manera ingenua una llamada al programa de radio “Madrid Protagonista”. Félix describió de manera fehaciente la situación en que se encontraba el barrio. Lo que siguió fue un enorme revuelo en toda Orcasitas. Casi nadie tenía televisión y la radio era un medio muy seguido. Las palabras pronunciadas por Félix fueron escuchadas por algunos vecinos que a su vez se lo contaron al resto. La radio generó una chispa que fue clave en nuestra historia. Por aquel entonces los hombres del barrio tenían un lugar de encuentro y comentario en Posteriormente y partiendo de unos estatutos proporcionados por Finalmente, tras meses de espera, En Junio de 1972 comienza la construcción del local de La construcción de Con el Local terminado, se consigue algo más que un lugar de reunión. En Febrero de 1973 y de acuerdo al censo realizado por En La iniciativa de los vecinos estuvo acompañada de la implicación de muchas personas que dedicaron su vida a trabajar denodadamente por el barrio: religiosas como Inés Saenz de Heredia, Teresa Martín Ramos y Purificación López Ortiz, también universitarios que, por aquel entonces, bajaban a los barrios obreros para ponerse a disposición de quienes tenían unas condiciones de vida más precarias. Haciendo un recorrido rápido y con el peligro de dejar muchos nombres en el camino, podemos reseñar que por Orcasitas pasaron durante los setenta intelectuales como el sociólogo Manuel Castells , urbanistas como Luis Mapeli, Eduardo Leira, Ignacio Solana, Jesús Gago, Javier Vega, Carlos Sánchez Casas o José Manuel Bringas, periodistas como Ángel del Río, César de Navascues, Manuel Marlasca, Fernando García Romanillos, Ana de Prado, Aurora Moya, Antonio Ruiz del Árbol, Andrés Manzano,... y juristas de la talla de Amalia Liñán o el propio Eduardo García de Enterría, el profesor y escritor Antonio Cilloniz... LA LUCHA POR Precisamente este último contribuyó a la primera victoria histórica del movimiento asociativo de Orcasitas. Corría el año 1973 cuando salía a la luz pública una sentencia por la que se reconocía la legalidad de las exigencias de los vecinos para ser alojados en su barrio. Esa sentencia del Supremo, conocida como la “Memoria Vinculante” suponía que los vecinos no podían ser expulsados de su barrio. Se ponía así un importante freno a los procesos especulativos con el suelo y se convertía en realidad aquello de “la tierra para quien la trabaja”. La victoria no sólo fue un logro para los vecinos de Orcasitas sino también para el resto de los barrios de este país. A partir de ese momento comenzó el desfile de innumerables delegados provinciales de vivienda por Orcasitas. Se había entrado en un proceso de negociación en el que la fuerza de los vecinos era fundamental. Los de Orcasitas estaban lanzados y es en ese momento cuando se produce la visita al barrio de Juan de Arespacochaga, a la sazón alcalde de Madrid en ese tiempo, acompañado por Florentino Pérez, actual presidente del Real Madrid y que en esos momentos era Delegado de Saneamiento y Medioambiente en el Ayuntamiento. Durante la visita, el Alcalde siente la realidad y vive experiencias intensas, como el encuentro con una vecina que le espeta sin conocerle: “al cabrón del alcalde le traía yo por aquí”. Arespacochaga viendo la espontaneidad inocente de la mujer simplemente la contesta con un “todo se andará señora, todo se andará”. La jornada sirve como un reconocimiento institucional a La situación avanza y son muchos los barrios de Madrid que quieren seguir el ejemplo de Orcasitas. Aparecen movimientos asociativos en muchos barrios que dan lugar a su propia asociación. Es el momento en que se crea Será la propia Federación la que en Mayo de 1976 convocará el denominado “Día vecinal en el campo”, que consistía en una excursión a Aranjuez de vecinos de todos los barrios de Madrid. A lo largo de toda una pradera se situaban miles de vecinos de las diferentes asociaciones que habían llegado por la mañana en autocares. Todo estaba preparado para la celebración de un día alegre y reivindicativo. En un momento dado, sin avisar previamente, la guardia civil de Valdemoro realizó una intervención brutal. Los vecinos huyeron despavoridos, tratando de evitar los golpes. La intervención causó numerosos heridos y los vecinos fueron apaleados hasta que volvieron a los autocares. En 1976 Orcasitas protagoniza otra conquista con la llamada “Guerra del Pan”. La presidencia del Consorcio de Panadería, un organismo similar a un lobby que agrupa a los empresarios del pan de Madrid, estaba representada por Constantino Pérez Pillado, que a su vez era teniente alcalde en el Ayuntamiento de Madrid. La relación entre las instituciones y el mundo empresarial, similar a la que ahora se produce en materia de vivienda, provocó que el fraude en el peso de las barras se produjera de manera sistemática. Los vecinos lo detectaron y denunciaron públicamente la situación. La intervención de Alonso Munárriz, empresario panadero que se solidariza con los vecinos, propició acciones reivindicativas caracterizadas por sus altas dosis de imaginación y creatividad. Los vecinos de Orcasitas comienzan a vender pan a un precio justo bajo una pancarta que decía: “Aquí se lucha contra el fraude del pan y la carestía de la vida”. La noticia aparece en todos los periódicos. Finalmente en Moratalaz se celebra una manifestación en la que más de 10.000 vecinos y sobre todo vecinas reclaman “Pan, trabajo y libertad”. En 1977 se produce la visita del entonces ministro de urbanismo Joaquín Garrigues quien, tras patear el barrio, se identifica plenamente con los vecinos y se pone manos a la obra para dar salida a sus demandas. Lo más importante de este periodo es la lucha. Este barrio logró tumbar dos planes parciales y finalmente se quedó con el tercero que, tras ser aprobado en asamblea, ofrecía mayores garantías de viabilidad. El repertorio de la protesta desplegado por los vecinos durante esos años incluyó: manifestaciones, concentraciones, encierros, cortes de carretera y un sinfín de situaciones que implicaron riesgo y tensión para sus protagonistas. Por poner un ejemplo en estas escasas líneas, el vicepresidente de En la medida que las asambleas se fueron haciendo más numerosas hicieron su aparición confidentes de la policía e infiltrados que pretendían acallar el movimiento o simplemente distorsionarlo. Más pronto que tarde fueron identificados por los vecinos y expulsados de las Asambleas Capítulo aparte merecen los partidos políticos de la izquierda que, en algunos casos, trataban de tener su representación dentro del movimiento propiciado por los vecinos. Afortunadamente y desde la pluralidad que supone una asamblea amplia, los vecinos de Orcasitas supieron gestionar estos avatares. LA REMODELACIÓN La lucha por la vivienda fue adquiriendo intensidad en consonancia con el ambiente social de la transición. En las asambleas se hablaba de la mejora de las condiciones de vida, pero también se reclamaba amnistía para los presos políticos. La asamblea cumplía así un papel político y sirvió para que los vecinos de Orcasitas experimentaran la democracia antes de que ésta se consiguiese para todos. Básicamente siempre se exponía un tema relacionado con la actualidad, tras lo que se entraba de lleno en los temas del barrio. De esta forma se trataba de mantener la atención de los asistentes hasta el final incorporando elementos nuevos que potenciaran el aprendizaje de los participantes. El periodo más difícil de la asamblea sucedió cuando se procedió al realojamiento de la población procedente de Pradolonguilo, Pradolongo, Rancho del Cordobés y Hormigueras. Era necesario evitar que hubiese gentes que, aprovechando el proceso, pretendieran obtener una vivienda de manera engañosa, “colándose” como si fueran habitantes de los barrios a remodelar. Las asambleas, celebradas en el Colegio Meseta con numerosa participación, cobran en muchos casos una dimensión dramática. Son los propios vecinos quienes tienen que reconocer en público a las familias que pretenden vivienda para poder llegar a un censo ajustado a la realidad. Es en esta etapa cuando dos personas asumen el coste que supone garantizar el desarrollo de todo el proceso: Antonio Barragán y Emilio Fernández. Su labor, muchas veces incomprendida, fue necesaria para que todo llegara a buen puerto. Fue una etapa laboriosa y llena de dificultades y sinsabores. Posteriormente las asambleas abordaron temas más atractivos. Comenzaron a construirse las viviendas y había que elegir el color de los ladrillos, la distribución de los pisos, el tipo de construcción, etc. La forma en que se gestionaron estas decisiones, tomadas en asamblea y de forma transparente, sentó un precedente que luego fue recogido por futuros proyectos cooperativos en todo el país. La remodelación finaliza con éxito y se convierte en un ejemplo a seguir.
1986, El barrio lo celebra en el año 1986 con una fiesta de inauguración. Orcasitas, celebra su incorporación oficial a la ciudad con actos culturales, competiciones deportivas y celebraciones colectivas, así como la edición de un libro conmemorativo (“Del barro al barrio”) y una exposición que resume el proceso de remodelación. El evento fue diseñado fundamentalmente por Natividad Fernández, que luego sería presidenta de Acuden, entre otros: Juan Barranco (Alcalde de Madrid), Joaquín Leguina (Presidente de Lo más importante fue la numerosa participación de los vecinos. Era un momento para festejar un triunfo, que únicamente con los años ha adquirido su verdadera dimensión. Fue un momento de unidad. Lo que se consiguió se logró gracias a todos. Gracias a los líderes del movimiento asociativo que supieron aglutinar, motivar, tener visión. Gracias a los vecinos que se implicaron y gracias a muchas personas anónimas que pusieron su granito de arena para que todo marchara bien. Los vecinos disfrutaron con el cante de “El Lebrijano”, José Menese o Miguel “el Rubio”; los jóvenes escucharon a Los festejos finalizaron con la audiencia real a una representación de los vecinos del barrio. Era el broche de oro a toda una gesta, la de los vecinos de Orcasitas. De esta época es también la inauguración del parque Pradolongo, en el año 1986, el “primer parque democrático”, tal y como rezan algunos titulares de la prensa del momento. Con el barrio ya construido Orcasitas entra en una nueva etapa en la que de nuevo aparecen dificultades. Los primeros años ochenta están marcados por la crisis y el azote de la heroína. Son muchos los jóvenes que acusan una falta de perspectivas laborales y vitales. La delincuencia juvenil es un titular habitual en muchos periódicos. Aparece un término hasta entonces desconocido: “la inseguridad ciudadana”. En Orcasitas muere Julio Martín Jiménez, comerciante que estaba al frente de una droguería. La posterior manifestación que recorre las calles del barrio es impresionante. De forma espontánea se realiza una huelga general en los comercios de toda Orcasitas. Otra vez el barrio tiene problemas. Son muchas las voces que se levantan para protestar y exigir medidas policiales. Incluso se propone formar patrullas ciudadanas. La etapa de Natividad Fernández supone un revulsivo en el ámbito educativo y el mundo juvenil. Se revitaliza También en esta etapa se ponen en marcha el Centro de Mayores que está dedicado a José Manuel Bringas y
DE LOS NOVENTA HASTA AHORA En los años noventa se produce un retroceso en el movimiento asociativo. La sociedad ha evolucionado, las necesidades básicas parecen cubiertas y hay una cierta relajación social, también en Orcasitas. Son momentos difíciles donde se confrontan diferentes perspectivas a la hora de determinar los caminos que habrían de abordarse en el futuro. Tras Natividad Fernández y por un periodo breve será Pedro Luzón quien presida En diciembre de 1994, con Félix como Concejal en el Ayuntamiento junto a otros representantes vecinales, entre los que destacamos a Pedro Casas y Mª. José Gallego, se organiza la visita del rey a los barrios del sur, concluyendo en Orcasitas, que servirá para que las asociaciones de Madrid expongan sus demandas ante los medios de comunicación en lo que fue una jornada de reivindicación de los barrios del sur. Los noventa son años en los que el gobierno del Partido Popular se asienta en la capital. La derecha, viendo al movimiento asociativo pasar por momentos de debilidad, inicia una serie de agresiones contra el barrio de Orcasitas. Será Juan Fernández quien sustituye a Pedro y como presidente de En el momento actual, Orcasitas posee una pluralidad de asociaciones y colectivos que tienen objetivos diferentes pero, en cierto modo, convergentes. Los vecinos y vecinas del barrio se han movilizado en los últimos tiempos con éxito de participación: ejemplos de esto último son la lucha por el enterramiento de los cables de alta tensión, que tuvo mucha repercusión en el 2003 y la movilización contra el cierre del Pradolongo, que está teniendo gran seguimiento. Se ha mantenido e, incluso, incrementando la participación en fiestas populares como el carnaval, el día del libro o el día de la mujer. Precisamente El ámbito de la comunicación tiene dos referentes en el barrio: Radio ELO, donde se juntan los jóvenes más alternativos para realizar programas de alto contenido social y En Recientemente se ha incorporado un nuevo colectivo al barrio, Orcasitas Solidaria, que está integrada por gente de la parroquia y de otros ámbitos del barrio. Es éste un colectivo que trabajó mucho en las manifestaciones y concentraciones contra la guerra que partieron del barrio. En lo que respecta a la cultura podemos contar con el grupo de teatro L´Orcasitas, que integra a actores de todas las edades y que está presente en el barrio a través de sus representaciones. La escuela de fútbol sigue siendo un referente para muchos jóvenes que practican deporte y tienen un espacio social donde hacer amigos y disfrutar de la manera más sana. El ambientillo que se respira es de cierta ilusión. Activa Orcasitas ha sido una idea que parece haber puesto en marcha de nuevo al barrio. Son muchos los problemas que quedan por resolver. El Partido Popular sigue gobernando en Madrid y la inversión en Orcasitas es escasa. Los problemas con la educación, vivienda y empleo en el barrio son tremendos, seguimos estando a la cabeza en cuanto a paro y a la cola en renta per cápita, pero tenemos chispa los de Orcasitas y de vez en cuando nos ponemos a soñar todos juntos y empiezan a cambiar las cosas. Que no decaiga. |
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